En el barrio Las Brisas es capturado “Pipe” por el delito de porte ilegal de armas de fuego

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En el área metropolitana de Pereira, siguen los operativos en contra del tráfico de armas de fuego.

A través de las diferentes actividades policiales que se ejecutan en horas nocturnas en la ciudad de Pereira, es capturado en el barrio Las Brisas un ciudadano apodado “Pipe”, quien es judicializado por el delito de porte ilegal de armas de fuego. Esta actividad operativa se da gracias a la sagacidad de nuestros policías, quienes notan algo extraño al momento de pasar un vehículo tipo taxi por donde estaban ubicados, por lo cual lo interceptan; y al detenerlo, descienden dos personas del mismo, las cuales tratan de huir, siendo interceptado uno de ellos metros más adelante, encontrándole en su poder un arma de fuego, tipo revólver, con munición para la misma.

Esta persona, posterior a las audiencias de rigor, no acepta los cargos, y es puesto en libertad por la autoridad judicial; seguiremos atacando todos los fenómenos criminales, sin descanso en el área metropolitana de Pereira.

Este resultado responde al compromiso de la institución por garantizar la seguridad y convivencia de los habitantes del área metropolitana de Pereira; a su vez, invitamos a nuestros ciudadanos a que nos informen de manera oportuna cualquier actuación que afecte la convivencia y seguridad ciudadana, a través de la línea única de emergencias 123, o a los números de celulares 3143587212 de la Seccional de Inteligencia Policial y 3203057117 de la Seccional de Investigación Criminal.

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Campaña preventiva contrarrestando el hurto

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Policía en Caquetá fortalece la seguridad ciudadana con campaña preventiva “marcatón”.

En el marco del servicio de Policía orientado a las personas y los territorios, la Policía Nacional en el Departamento de Caquetá desarrolló una campaña preventiva denominada “Marcatón”, con el objetivo de contrarrestar el hurto de motocicletas y el tráfico ilegal de sus partes.

La jornada se llevó a cabo en el parqueadero del centro comercial Gran Plaza Florencia, donde se logró la marcación de más de 80 motocicletas, mediante la inscripción de códigos de identificación visibles, lo que permite facilitar su rastreo en caso de hurto y, al mismo tiempo, disuadir a los delincuentes que buscan comercializar piezas hurtadas.

La “Marcatón” hace parte de las estrategias que impulsa la Policía Nacional para brindar herramientas de autoprotección a los ciudadanos y promover la corresponsabilidad en materia de seguridad. Con estas acciones, se fortalece el vínculo entre la institución y la comunidad, fomentando la denuncia oportuna y la adopción de buenas prácticas para proteger los bienes personales.

El hurto de motocicletas es uno de los delitos que más afecta a los ciudadanos en zonas urbanas y rurales, por ello este tipo de campañas buscan reducir su incidencia y crear conciencia sobre la importancia de implementar medidas preventivas.

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Graduación Policía cívica de mayores

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Fortaleciendo la prevención y convivencia en Caquetá.

El Departamento de Policía Caquetá llevó a cabo con éxito la ceremonia de graduación de la Policía Cívica de Mayores, un grupo de ciudadanos profesionales que, de manera voluntaria, se integran al proceso de prevención y fortalecimiento de la seguridad ciudadana en el departamento, especialmente en el municipio de Florencia.

El evento se desarrolló en las instalaciones del casino de suboficiales, ubicado en la base del Departamento de Policía Caquetá, y contó con la presencia de autoridades político-administrativas, así como con la participación del señor coronel César Yovany Pinzón Higuera, comandante del Departamento de Policía Caquetá, quien presidió el acto protocolario.

La Policía Cívica de Mayores es un cuerpo no armado, de carácter civil y sin ánimo de lucro, creado con el objetivo de prestar un servicio de apoyo a las misiones institucionales de la Policía Nacional. Su finalidad es fortalecer los lazos entre la institución y la comunidad, promoviendo la cultura ciudadana, la convivencia pacífica y la corresponsabilidad social.

A través de acciones educativas, sociales y comunitarias, estos nuevos integrantes aportan a la consolidación de entornos seguros y solidarios, convirtiéndose en aliados estratégicos en los procesos de prevención y resolución de conflictos. La Policía Nacional exalta su compromiso, entrega y vocación de servicio, resaltando su papel fundamental en la construcción de una sociedad más justa y participativa.

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Encuentro comunitario

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Carabineros y protección ambiental lideran encuentro comunitario en la vereda Santander dos.

La Policía Nacional, a través de su Grupo de Carabineros y Protección Ambiental, lideró un encuentro comunitario en la vereda Santander dos, con el objetivo de escuchar de primera mano las inquietudes y problemáticas de la comunidad en materia de seguridad y convivencia ciudadana.

El evento contó con la participación activa de la Junta de Acción Comunal y más de 60 habitantes del sector, quienes expresaron sus necesidades, preocupaciones y propuestas frente a diversas situaciones que afectan la tranquilidad de la vereda. Este espacio permitió afianzar el papel de la Policía Nacional como mediadora y canal directo entre la ciudadanía y las autoridades competentes.

Durante la jornada, se generaron compromisos conjuntos orientados a fortalecer la seguridad, prevenir el delito y fomentar la corresponsabilidad entre comunidad e instituciones. Así mismo, se resaltó la importancia del trabajo articulado para la construcción de entornos rurales seguros y sostenibles.

La Policía Nacional ratifica su compromiso de seguir liderando procesos de participación comunitaria que fortalezcan la confianza ciudadana y contribuyan a la paz y el bienestar en el territorio.

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Diligencias de Allanamiento en el Barrio Palmeras

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Capturado en flagrancia un hombre por fabricación, tráfico y porte de estupefacientes.

En el marco de la estrategia “Unidos Avanzamos por Cúcuta, Un Territorio Seguro”, la Policía Metropolitana de Cúcuta capturó a un ciudadano por el delito de fabricación, tráfico, porte o tenencia de estupefacientes, durante un procedimiento de allanamiento y registro.

La diligencia fue realizada en el barrio Palmeras, donde uniformados adscritos a la Seccional de Investigación Criminal (SIJIN-MECUC) con apoyo del Ejercito Nacional, intervinieron un inmueble identificado a través de labores investigativas, como posible punto de acopio de estupefacientes. El capturado es un hombre colombiano de 42 años, a quien se le halló Clorhidrato de Cocaína.

Al momento del procedimiento, fueron incautados 100 gramos de la sustancia ilegal y dinero en efectivo producto de la venta, motivo por el cual fue informado de sus derechos como persona capturada y trasladado a las instalaciones de la SIJIN. Posteriormente, fue puesto a disposición de la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de la Fiscalía y presentado ante la autoridad judicial competente. El coronel Edgar Correa Tobón, comandante encargado de la Policía Metropolitana de Cúcuta, señaló: “En el proceso investigativo se pudo determinar que el inmueble intervenido era usado para el almacenamiento de estupefacientes y que el hoy capturado las dosificaba, para luego distribuirlas a domicilio”.

Invitamos a la ciudadanía a denunciar, la presencia de personas sospechosas en su barrio o la comisión de algún hecho delictivo marcando a la línea de atención 123 o al número único de su territorio o zona de atención. ¡Absoluta reserva de su identidad!

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La Policía brinda una cálida bienvenida a los turistas que ingresan a la capital tolimense

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A través de las acciones del “Plan Éxodo” y la estrategia “Vacaciones Seguras”, la Policía Metropolitana de Ibagué fortalece su presencia para recibir y proteger a los visitantes que llegan a la ciudad con motivo de las festividades.

Desde el peaje de Gualanday, las autoridades implementan acciones preventivas para proteger a los viajeros y a la comunidad, reforzando la seguridad en eventos masivos, parques, centros comerciales y vías del centro del país.

En desarrollo del plan institucional “Seguridad Para Todos en el Festival”, la Policía Metropolitana de Ibagué, en articulación con la Alcaldía Municipal, adelanta acciones preventivas y operativas desde el peaje de Gualanday en el marco del “Plan Éxodo”, brindando una cálida bienvenida a los turistas que ingresan a la capital tolimense para disfrutar de las festividades.

La Policía Nacional, con todas las capacidades humanas y logísticas de las distintas especialidades y modalidades del servicio, garantiza la convivencia y la seguridad vial en los principales corredores que comunican el centro del país. Gracias a este despliegue, se prioriza el bienestar de los viajeros que se movilizan por los diferentes ejes viales, contribuyendo a que su experiencia en Ibagué sea segura y placentera.

En paralelo a las celebraciones folclóricas, la institución ha reforzado su presencia en zonas turísticas, parques, vías públicas y centros comerciales durante la temporada vacacional. El propósito es proteger a los niños, niñas y adolescentes, brindando tranquilidad a las familias tolimenses y a quienes llegan desde distintas regiones del país.

La Policía Nacional invita a padres, cuidadores, comerciantes y operadores turísticos a sumarse a esta tarea de corresponsabilidad. La prevención y la actuación oportuna son fundamentales para evitar riesgos y garantizar que cada día sea una oportunidad para vivir unas “Vacaciones Seguras”.

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Importante despliegue institucional, autoridades reciben a turistas en el Terminal de Transportes de Ibagué

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Seguridad para todos en el festival folclórico colombiano.

En desarrollo del plan institucional “Seguridad Para Todos en el Festival”, la Policía Metropolitana de Ibagué, en articulación con la Alcaldía Municipal, ha implementado un dispositivo especial para recibir a los turistas que ya empiezan a arribar a la capital musical de Colombia y que se preparan para disfrutar del tradicional Festival Folclórico Colombiano en el marco de las festividades de San Juan y San Pedro.

Desde el Terminal de Transportes de la ciudad, la Policía ha organizado una calurosa bienvenida a los visitantes, quienes son recibidos por la música de la papayera y un despliegue integral que incluye a las diferentes especialidades del servicio. Estas acciones también se extienden a eventos culturales, sectores turísticos, zonas hoteleras, gastronómicas y discotecas, donde uniformados refuerzan la presencia institucional para garantizar la tranquilidad y el disfrute seguro de propios y turistas.

La Policía Metropolitana ha priorizado cada uno de los más de 62 eventos programados para la festividad, cubriendo los puntos de aglomeración y garantizando la convivencia en cada rincón de la ciudad. Todos los sitios emblemáticos de Ibagué cuentan con un servicio especial para brindar protección y acompañamiento permanente, logrando que los asistentes vivan la riqueza cultural del Tolima en un ambiente seguro.

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Diligencias de allanamiento en el barrio 28 de febrero

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Capturado en flagrancia un hombre por porte ilegal de armas de fuego.

En el marco de la estrategia “Unidos Avanzamos por Cúcuta, Un Territorio Seguro”, la Policía Metropolitana de Cúcuta capturó a un ciudadano por el delito de fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones, durante un procedimiento de allanamiento y registro.

La diligencia fue realizada en el barrio 28 de febrero, donde uniformados adscritos a la Seccional de Investigación Criminal (SIJIN-MECUC) intervinieron un inmueble identificado a través de labores investigativas, como posible punto de acopio de armas y municiones. El capturado es un hombre colombiano de 41 años de edad, a quien se le halló un revólver calibre 38 con su respectiva munición.

Al momento del procedimiento, no presentó documentación que acreditara la legalidad del arma, motivo por el cual fue informado de sus derechos como persona capturada y trasladado a las instalaciones de la SIJIN. Posteriormente, fue puesto a disposición de la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de la Fiscalía y presentado ante la autoridad judicial competente. El coronel Edgar Correa Tobón, comandante encargado de la Policía Metropolitana de Cúcuta, señaló: “Adelantaremos las investigaciones pertinentes para determinar a qué grupo criminal pertenece esta arma y si el capturado tiene vínculos con alguna estructura delictiva”.

Invitamos a la ciudadanía a denunciar, la presencia de personas sospechosas en su barrio o la comisión de algún hecho delictivo marcando a la línea de atención 123 o al número único de su territorio o zona de atención. ¡Absoluta reserva de su identidad!

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Luis Hemel y Fanny, historia de un amor que floreció en el Llano y perdura para siempre

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Epígrafe: "En un beso, sabrás todo lo que he callado". —Pablo Neruda.

El calendario señalaba que era sábado 8 de abril de 1995, víspera del domingo de ramos y las primeras sombras de la noche caían sobre el frío ambiente de Bogotá cuando el sacerdote expresó las palabras que enlazarían dos vidas para siempre: “los declaro marido y mujer”. Era el momento más feliz de un romance que había iniciado en el corregimiento de Veracruz, incrustado entre los caminos verdes y los árboles gigantescos de los Llanos Orientales.
En ese lugar casi desconocido por el mundo, vivía y trabajaba un joven suboficial que en los días decembrinos de 1990 llegó para comandar la pequeña estación de policía. Sus planes eran hacer un trabajo honesto y dedicado como bien sabía hacerlo. Pero Dios y la vida lo sorprenderían de una manera especial. Pero no nos adelantemos porque el amor no tiene prisa y el universo no conspira a altas velocidades.
Los recién casados, Luis Hemel López Ortega y Fanny Esther Castro, dos almas que Dios —con la delicadeza de un poeta sabio— unió en una jugada exacta de relojería divina. Él tenía la mirada amplia, cargada de horizontes, como quien contempla desde lo alto el océano verde de los Llanos Orientales y siente que la vida guarda caminos infinitos entre los pastizales ondulantes. Ella, mujer de nobleza serena, llevaba en su rostro la luz de una reina coronada con ternura, galantería y ese amor que florece en quienes han aprendido a amar sin temor.
Él, custodio del orden, caminaba con la determinación de quien protege lo que ama. Ella, artesana del idioma, enseñaba a los niños a descubrir los tesoros escondidos en las palabras, como el genio que entrega un mapa hacia los sueños. Él vestía el verde de la sabana, como si el viento lo hubiera cubierto con los colores de la esperanza. Ella lucía prendas frescas y decorosas que exaltaban su hermosura y la resguardaban del calor abrasador de aquella mitad del país donde el sol gobierna los días y la vida hierve bajo su poderío.
En enero de 1991, el destino —disfrazado de instante cualquiera— tejió su encuentro. Fanny regresaba de Bogotá y jamás imaginó que una cámara fotográfica sería el objeto por el cual el cabo López la distinguiría entre la multitud. Un gesto casual, provocado por el agente Sergio Piñeros, bastó para encender la historia donde brotarían versos, melodías, amor sin medida y pasiones sin relojes.
La poesía y la pasión por enseñar se volvieron un puente hacia el corazón. En aquellas tardes donde el crepúsculo caía como un manto de luz bordado con hilos de fuego, y en noches de luna llena —redonda, brillante, colgada como un fruto de plata sobre los techos del pueblo— nacieron promesas de eternidad. Fanny desbordaba belleza y dulzura. Luis Hemel, hombre de presencia firme y alma elegante, atraía miradas soñadoras y suspiros discretos por los caminos de piedra y las calles polvorientas. Pero su corazón ya había encontrado un hogar en los ojos de Fanny, azules como el mar, en su voz capaz de detener el tiempo y en su espíritu noble, firme y generoso.
Y todo eso —las palabras calladas, la luz que los seguía, el viento que parecía celebrar cada encuentro— era apenas el inicio de lo que la vida, con paciencia de sembrador, había preparado para ellos.
El calendario, firme en su danza de manecillas y destinos, giró hacia horizontes inesperados, trayendo consigo sorpresas amargas y dulces. Fanny, maestra de luz y sabiduría, fue enviada al corazón palpitante del río Meta, en Puerto López, un puerto fluvial que se erige como el ombligo de Colombia, lugar equidistante entre los extremos de la tierra. Luis Hemel, soldado del deber, siguió su propio camino hacia San Pedro de Guajaray, donde las rutas se disuelven en la espesura de Cundinamarca, como si el mundo se ocultara detrás de la selva.
Como un obelisco erguido en el Alto de Menegua, Puerto López se alza en su quietud, punto de encuentro de coordenadas que marcan el centro del país. Así, la distancia entre Fanny y Luis, aunque vasta, también era equidistante, un espacio donde no cabía la ausencia, sino la promesa. Y aunque separados por kilómetros, como dos
orillas distantes del río Meta, el amor no los dividió; al contrario, lo avivó.
Cada latido de distancia era como la corriente del río que separa, pero al mismo tiempo une, dos destinos paralelos.
Luis Hemel, con la solidez de su experiencia y la convicción de sus sueños, logró lo impensable: su traslado a Puerto Gaitán. Desde allí, sus pasos lo acercaban más a Fanny, quien, con la misma dedicación con que enseñaba a sus alumnos, llevaba su amor por él como una llama viva. Pero el amor, como la luna, tiene sus sombras.
En 1992, el uniforme del deber se volvió más pesado que nunca. Luis Hemel, convocado por la Escuela de las Américas, emprendió rumbo a los Estados Unidos.
Mientras subía los peldaños del avión, sus pasos eran dolorosos: el eco de sus botas sobre el metal retumbaba como un adiós sin palabras. El corazón le pesaba más que el equipaje, y aunque el cielo se abría frente a él, sentía que dejaba su mundo abajo, en la tierra cálida donde Fanny seguía esperando. El avión despegó, pero a él no se le despegó la tristeza. El océano se extendió ante ellos como una página en blanco entre dos versos que compartían la misma tinta, y de nuevo la distancia se alzó como murallas invisibles.
El sol, cómplice de sus silencios, les enviaba noticias sin palabras. Las estrellas, cual semillas de luz, iluminaban pensamientos llenos de promesas. No lamentaban la separación, porque sabían que el amor, aunque retarda su llegada, nunca se desvanece. Al fin y al cabo, Puerto López, el ombligo del país, también es un símbolo de la conexión que puede existir entre dos corazones, sin importar cuán lejos estén.
Luis Hemel prometió unirse a ella en un abrazo sagrado. Fanny, con el corazón lleno de esperanza y la paciencia de quien espera lo que sabe que llegará, recibió esa promesa como quien acoge una verdad inquebrantable. Y esperó. El conflicto en la Orinoquía retrasó sus planes, pero jamás apagó su luz. El amor, como bien saben los que han amado, se demora, pero nunca abandona.
Finalmente, en 1995, llegó el anhelado día. El punto de encuentro para cumplir con el protocolo policial fue Villavicencio, la capital de esa media Colombia a la que conocemos como Llanos Orientales. Era necesario pedir formalmente la autorización del matrimonio católico ante el señor coronel, comandante del departamento. Ya había pedido la mano de la novia a los padres, por lo que todo estaba listo.
El día de la boda, el mundo se volvió un instante detenido en la respiración de los pájaros. Él llegó vestido de verde oliva, el uniforme número 3 planchado por la esperanza, condecoraciones brillando como soles pequeños en su pecho. Ella, vestida de blancura absoluta, llevaba un vestido que parecía tejido por las nubes que madrugan sobre los llanos.

Cada encaje era un suspiro, cada pliegue, una promesa. Esa fecha marcó el comienzo de una historia luminosa, sembrada por los hilos del destino. Hay amores que despiertan con la claridad de lo inevitable, como quien abre los ojos y ya conoce el paisaje. El de ellos despertó así: como el sol filtrándose entre los marañones, con ternura que abraza, con fuerza que arraiga, con un resplandor que se queda en la piel y en la memoria.
La iglesia olía a flor fresca y a madera antigua. Las columnas, testigos silentes del amor, estaban adornadas con lirios y cintas que parecían bailar con el viento invisible. El aire tenía sabor a gloria sencilla. En sus manos se encontraron como se encuentran los ríos: no para sumarse, sino para volverse uno. Y cuando dijeron "sí", fue un sí que tembló en los vitrales, que ascendió hasta las campanas, que se volvió semilla de eternidad
Después de aquella ceremonia que selló su unión ante el cielo y los hombres, la vida comenzó a desplegarse como una sábana al viento, limpia y tibia. Los días se volvieron más generosos, y las noches, más apacibles. El amor que habían cultivado en la distancia ahora echaba raíces en la cercanía, y pronto dio frutos.
Así llegaron Fanny Brigeth, con su sonrisa de miel y vocación por sanar desde la precisión, quien más tarde se convertiría en odontóloga, dedicada al arte de restaurar sonrisas. Y Harold Hemel, espíritu justo desde la infancia, llamado a defender causas nobles con la firmeza de la razón y la integridad de su carácter, quien con el tiempo abrazó los códigos y se hizo abogado.
Con ellos, el hogar se volvió un territorio sagrado de juegos, aprendizajes y pequeñas alegrías cotidianas. La familia se estableció en Villavicencio, donde el destino les ofreció una estación de estabilidad. Luis Hemel fue trasladado a la Escuela de Carabineros Eduardo Cuevas, y por primera vez en mucho tiempo, los relojes dejaron de contar ausencias.
Allí, en la ciudad rodeada de llanos y abrazada por colinas, ambos trabajaban en la misma tierra, compartiendo no solo un techo, sino también labores y sueños. Era el tiempo de las raíces, cuando el amor ya no tenía que viajar: florecía en casa.
Pasaron los años, y el suboficial, ya sargento mayor, alcanzó su retiro en 2015. Aquel día fue el cierre de una etapa, y el desprendimiento de una piel que había vestido durante décadas. Colgó su uniforme con la solemnidad de quien despide a un viejo compañero de batallas. La nostalgia le caló hondo, como la lluvia fina. Caminó despacio por los pasillos de la Policía Metropolitana de Villavicencio, consciente de que no volvería a escuchar el llamado del deber en el mismo tono. Le dolió el adiós, pero no le pesó. Porque lo dio todo.
Desde entonces, sus días se tiñeron de una paz bien ganada. Regresó a su alma mater, la Escuela de Suboficiales y Nivel Ejecutivo Gonzalo Jiménez de Quesada, ahora como docente. Allí, las clases comienzan con una voz firme que no ordena, sino que inspira. Enseña con paciencia de río antiguo, compartiendo técnicas y vivencias, con la autoridad de quien ha pisado cada baldosa del camino. Sus estudiantes lo escuchan con atención, y en sus ojos se asoma ese respeto limpio que solo despiertan los maestros verdaderos.
Y cuando el aula se despide con un silencio de reconocimiento, Luis Hemel vuelve a casa, allá en la Sabana de Bogotá. Allí lo esperan las flores: sus pequeñas patrias de pétalo y color. Las riega con la devoción de quien riega la memoria, y las mira como si cada una llevara un poema escondido. Usa palabras amorosas: "te recuerdo", "gracias", "aquí estoy". Margaritas, rosas, claveles, cayenas y lirios reciben el agua como una caricia.
Y en ese instante —que dura apenas lo que un verso bien dicho—, el mundo se detiene. Entonces, vuelve a pensar en sus hijos, en sus nietos, y en el amor primero, Fanny, que lo espera con la ternura intacta como en sus primeros años.
Treinta años después, celebraron sus Bodas de Perla. Luis Hemel volvió a ponerse el uniforme, esta vez azul, reservado para las ocasiones especiales de los suboficiales. Fanny, por su parte, había guardado su vestido blanco como un tesoro, con la misma delicadeza con la que se conserva un recuerdo querido. Lo ajustó, lo cuidó, y lo volvió a lucir con la misma emoción del primer día. En el convento de las Hermanas de la Comunicación Social en Cajicá, Cundinamarca, con la bendición de un sacerdote local y rodeados del amor de sus hijos, renovaron sus votos. Estuvieron allí, entre otros familiares, su madrina de aquel 8 de abril de 1995: su sobrina Luz Marina Vega. Lamentó que su padrino y hermano Fernando López, no estuviera presente, pues la muerte natural lo había sorprendido años atrás.
Ese día, el eco de los vallenatos románticos se hizo presente de nuevo. Como si el tiempo no hubiera pasado, las melodías llenaron el aire, y con ellas, el corazón de Luis Hemel volvió a latir con la misma emoción del primer baile.
Mientras sonaba “Bonita” de Diomedes Díaz su voz evocó aquellos versos:
Oye, bonita, cuando me estás mirando yo siento que mi vida cubre todo tu cuerpo, oye, bonita, cuando me estás mirando yo siento que mi vida cubre todo tu cuerpo , oye, bonita, y me siento tan contento que en el instante pienso como será mañana cuando te bese totalmente confiado que si alguien está mirando me comprenda en seguida que tus ojos me dominan…
Así, la mujer que había sido su compañera, su amor, su refugio, e incluso su enfermera en aquellos momentos difíciles, seguía ahí, firme, como sus promesas.
Hoy, esta pareja es luz y símbolo. Su historia revela que el amor genuino crece con los años, se fortalece con las pruebas y se amplifica con la distancia. La fidelidad, el respeto y la ternura son los verdaderos trajes que se deben vestir cada día.
Desde los más remotos rincones de la patria, llegaron las felicitaciones a la familia López Castro, por haber edificado un hogar tan lleno de amor y esperanza. Que el Dios que los unió en la iglesia Santa Catalina Labouré siga guiando sus pasos, para que su historia siga siendo una melodía que inspire a nuevas generaciones a amar con la fuerza del alma, especialmente a las nuevas parejas de hombres y mujeres policías que han hecho vida en común, soñando con una gran familia y permaneciendo fieles a los valores que la institución les ha dado.
Porque el amor es como la semilla que se siembra en la tierra fértil, siempre da frutos abundantes y jamás se marchita. Como está escrito: "Y, sobre todo, vístanse de amor, que es el lazo perfecto." (Colosenses 3:14)

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Intervención coordinada de la policía nacional y la alcaldía de Medellín para prevenir el delito

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Caen responsables de feminicidio, microtráfico y hurto durante operativos del Plan Cazador en Laureles

En el marco de la estrategia integral contra el multicrimen, y como parte de la implementación del Plan Cazador, la Policía Nacional de Colombia, en coordinación con la Alcaldía de Medellín, a través de las Secretarías de Seguridad y Movilidad, desplegó una intervención de alto impacto en la comuna 11 – Laureles, orientada a la contención del delito y el fortalecimiento de la seguridad ciudadana.

Durante el desarrollo de esta ofensiva, se instaló un punto de acopio estratégico con la participación de más de 60 uniformados pertenecientes a las diferentes especialidades del servicio policial, quienes adelantaron acciones de prevención y control mediante registros a personas, verificación de antecedentes, control vehicular y patrullajes focalizados.

Como resultado de la intervención operativa, se logró:

• La captura de un hombre de 35 años, requerido por orden judicial por el delito de feminicidio agravado por hechos ocurridos en el año 2017.

• La aprehensión de dos hombres de 27 y 46 años, señalados por su presunta participación en un hurto a residencia; durante el procedimiento se recuperaron joyas de oro avaluadas en más de ocho millones de pesos.

• La detención de un sujeto de 44 años, quien portaba 40 dosis de bazuco listas para su distribución en barrios del occidente de la ciudad.

• La captura de un hombre de 20 años, en el barrio Los Naranjos, por el delito de falsedad marcaría, ya que este conducía una motocicleta con la placa alterada.

De igual manera, se adelantaron más de 800 registros preventivos, se inmovilizaron 27 motocicletas, se impusieron 39 comparendos de tránsito, se incautaron 14 armas blancas, y cinco personas fueron conducidas al Centro de Traslado por Protección (CTP) por alteraciones al orden público.

Estas acciones no son hechos aislados. Hacen parte de una estrategia sostenida de seguridad y convivencia, mediante la cual la Policía Nacional, en articulación con las autoridades locales, actúa con contundencia frente a fenómenos criminales que afectan la vida, la integridad y el patrimonio de los habitantes de Medellín.

La Policía Nacional, continuará desplegando estas intervenciones focalizadas en todos los sectores del Área Metropolitana, anticipándose al delito y debilitando las estructuras que amenazan la tranquilidad de la ciudadanía.